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CUANDO ENERO BAILÓ EN HÚNGARO

CHILE COMO LUGAR DE ENCUENTRO, MEMORIA Y FUTURO


Durante diez días, enero se llenó de bordados, música y danzas húngaras. No fue solo un

evento: fue un tiempo compartido, una experiencia vivida intensamente por quienes llegaron

desde distintos países de Sudamérica para reencontrarse con una cultura que se transmite en

movimiento, en comunidad y de generación en generación.


Por primera vez en su historia, el Encuentro Sudamericano de Danzas Folclóricas Húngaras tuvo

a Chile como país anfitrión. Y no fue cualquier edición: el XVI Encuentro coincidió con la

celebración de sus 40 años, reuniendo a cerca de 150 bailarines y músicos de Argentina, Brasil,

Uruguay y Chile, junto a invitados especiales provenientes de Hungría.


Desde el primer día, la experiencia estuvo marcada por el intercambio y el aprendizaje. Las salas

de ensayo, los espacios comunes y los escenarios se poblaron de trajes tradicionales bordados

a mano, melodías interpretadas en vivo y pasos de danza que condensan siglos de historia

cultural de la Cuenca de los Cárpatos.


UN ENCUENTRO QUE SE VIVE MÁS ALLÁ DEL ESCENARIO


El programa incluyó clases de danza y música, charlas sobre folclor y vestimenta tradicional,

además de talleres especialmente diseñados para profundizar el conocimiento cultural: trenzas

húngaras para las bailarinas, bordado de pañuelos kalocsai, confección de accesorios con perlas

y pintura de aros de madera con motivos folclóricos.


Para Krisztina Tar, directora del grupo folclórico chileno y de la organización del evento, el

sentido del Encuentro va mucho más allá del espectáculo:

“Este no es un simple encuentro entre grupos de danza. Es una instancia que define el futuro de

las comunidades húngaras en Sudamérica. Nuestro objetivo es motivar a niños y jóvenes a

sumarse a este movimiento y continuar la gran tarea de preservar y difundir la cultura húngara a

través de la danza y la música”.


Uno de los aspectos más significativos del Encuentro fue su carácter intergeneracional. Niños,

jóvenes y adultos compartieron clases, talleres y escenarios, confirmando que la danza y la

música tradicional no pertenecen a una edad específica, sino que son lenguajes vivos y abiertos.

“En estos encuentros participan distintas generaciones y cada una puede encontrar lo que

busca. La danza y la música no tienen edad, son para todos”, destaca Krisztina Tar.


CHILE COMO ANFITRIÓN: CONFIANZA, COMUNIDAD Y PROYECCIÓN


La realización del Encuentro en Chile fue especialmente significativa. En el último Encuentro,

realizado en Brasil en 2024, las comunidades participantes depositaron su confianza en el país

para organizar la edición aniversario, un gesto que marcó un hito para el grupo organizador local.

“Que nos hayan elegido como sede del Encuentro de los 40 años demuestra que en Chile hemos

hecho las cosas bien. En poco tiempo logramos integrarnos plenamente a la comunidad húngara

sudamericana. Hoy somos como una gran familia”, señala la organizadora.


La organización estuvo a cargo de la Asociación Artística Folclórica Húngara Duna (Chile),

agrupación fundada en 2016 y dedicada a la difusión de la danza y música tradicional húngara

en el país. El trabajo implicó casi un año de preparación, coordinación logística, gestión de

profesores provenientes de Hungría, producción audiovisual y acompañamiento permanente a

las delegaciones durante su estadía.


RAÍCES QUE SOSTIENEN EL FUTURO


En la inauguración del Encuentro, el representante del Gobierno de Hungría, Subsecretario Péter

Szilágyi , destacó el valor simbólico de estas instancias, señalando que la identidad cultural no

es una cuestión geográfica, sino un compromiso que se construye y se cuida colectivamente.

En su discurso, subrayó la importancia de las raíces culturales como base de la identidad,

comparándolas con los árboles que obtienen su fortaleza desde lo profundo, y enfatizó que la

transmisión del patrimonio a las nuevas generaciones determinará el futuro de las comunidades

húngaras en el mundo.


Por su parte, la Embajadora de Hungría en Chile, Edit Bucsi Szabó, agradeció a la organización

y a los participantes, la oportunidad de traer un poco de su país a esta parte de Sudámerica.

”Desde el punto de vista artístico, la fuerza virtuosa de las danzas masculinas, la elegancia de

las danzas femeninas y la armonía de las formas en pareja hacen que la danza folclórica

húngara sea reconocida en todo el mundo y que varios de sus elementos formen parte del

patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO”.


UNA EXPERIENCIA QUE PERMANECE


Una Gala Folclórica, realizada el 19 de enero en el Teatro de Carabineros de Chile, fue el punto

central del encuentro, donde el público pudo admirar distintas regiones del folclor húngaro y vivir

un cierre colectivo que emocionó tanto a intérpretes como a espectadores.


Para quienes participaron, el XVI Encuentro Sudamericano de Danzas Folclóricas Húngaras no

fue solo una celebración de aniversario, fue la confirmación de que la cultura se conserva

viviéndola, compartiéndola y transmitiéndola. Y este enero, en Chile, esa cultura bailó, sonó y se

bordó, dejando una huella que seguirá acompañando a la comunidad mucho después de que

bajara el telón.


Ibi Pánger


 
 
 

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